Los regantes piden reforzar las medidas frente a la crisis energética para evitar que suban más los precios de los alimentos.
Fenacore insta a superar la visión cortoplacista y la confrontación partidista para despolitizar la gestión del agua y garantizar la supervivencia del sector agrario. Los regantes piden ampliar las medidas para mitigar los efectos de la crisis energética, que si no se refuerzan podría derivar en una reducción de la actividad agraria, con impacto directo tanto en el abastecimiento como en el precio de los alimentos.
Así lo ha advertido la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore) durante la inauguración del XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, que reúne esta semana en Ciudad Real a más de 800 personas para analizar el futuro del regadío español, con especial atención al papel de la inteligencia artificial y la gestión de las aguas subterráneas.

Durante la inauguración del Congreso han intervenido el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; el presidente de la CUAS Mancha Occidental II, José Joaquín Gómez; el vicepresidente de Fenacore, Javier Berdejo; el alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares; el presidente de la Diputación de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde; la directora general del Agua del MITECO, María Dolores Pascual; y el vicepresidente segundo de Castilla-La Mancha, José Manuel Caballero.
Una amenaza para la viabilidad económica de las explotaciones agrarias
La Federación ya valoró positivamente la aprobación de la doble potencia eléctrica, que según sus cálculos podría suponer una reducción superior al 20% del coste energético, con ahorros anuales que, de media, podrían alcanzar los 40.000 euros.
Pero, de igual modo, la Federación sostiene que la capacidad de respuesta frente a sequías y fenómenos climáticos extremos está directamente condicionada por el estado de las infraestructuras hidráulicas. Fenacore ya pidió al Gobierno invertir 100 millones de euros anuales para mejorar las condiciones de seguridad de las presas, tras las denuncias de distintas Comunidades de Regantes sobre el desperdicio de agua por las fuertes lluvias de este invierno.

Planas destaca las inversiones
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha afirmado que “los regantes no son meros usuarios del agua, sino gestores responsables y protagonistas del cambio hacia una agricultura más sostenible”. El ministro ha subrayado el papel de las comunidades de regantes como actores esenciales en la modernización del regadío y en la incorporación de nuevas tecnologías.
Planas ha recordado que España cuenta con 3,7 millones de hectáreas de regadío, que representan el 22% de la superficie cultivada, pero generan el 71% de la producción vegetal, lo que sitúa al país como referente internacional en eficiencia hídrica y producción de alto valor añadido.
Este modelo, ha señalado el ministro, constituye la “joya de la corona y la columna vertebral” del sistema agroalimentario español y una garantía de estabilidad productiva en un contexto de incertidumbre climática. De hecho, según Planas, “España batalla para que los regadíos sigan siendo elegibles para los fondos europeos”.
El ministro ha recordado que el Gobierno está ejecutando el mayor plan de modernización de regadíos de la historia, con una inversión de 2.700 millones de euros entre 2018 y 2027. Estas actuaciones permitirán modernizar 750.000 hectáreas mediante la incorporación de tecnologías de precisión, energías renovables y sistemas digitales que mejoran la eficiencia en el uso del agua y reducen costes.
A ello se suma el avance en Nuevas Técnicas Genómicas (NTG) para el desarrollo de cultivos más resistentes al estrés hídrico. Según Planas, “es una gran revolución desde punto de vista tecnológico que nos va a permitir semillas más resistentes a la falta de agua y a las altas temperaturas”.





