El sector agrario ve insuficientes las medidas del Gobierno para paliar la subida de precios y mantener la rentabilidad de las explotaciones, por eso, solicita también la implicación financiera de la Junta de Castilla y León.
Si echamos la vista un mes atrás, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero, ha traído consecuencias globales indeseadas para el sector agrario. La primera la ‘meteórica’ subida de los precios de los combustibles y de los fertilizantes.
Para protestar por esta escalada de precios en un momento de mucha actividad en el campo, en plena cobertera, las organizaciones agrarias (OPAs) mayoritarias en Castilla y León -ASAJA, UPA-COAG y UCCL-, se concentraron los días 10 y 18 de marzo en Valladolid. El primer día 2.500 agricultores se manifestaron a las puertas de la distribuidora de hidrocarburos CLH en la localidad de Santovenia y, el segundo día, más de 500 productores protestaron en una marcha por la capital vallisoletana. En la segunda cita, además, entregaron un documento exigiendo soluciones a la escalada de precios, tanto a la Delegación del Gobierno en Castilla y León como a la Consejería de Agricultura.

Gasóleo agrícola un 60% más caro
Básicamente, el escrito entregado por las OPAs a las Administraciones, decía que era injustificada la rápida subida del combustible y de los fertilizantes, porque en España hay una reserva estratégica de petróleo para 90 días y, por tanto, las empresas suministradoras de gasolina y gasóleo estaban cobrando hasta un 60% más por un combustible que a ellas les costó mucho menos. Para que nos hagamos una idea, el precio del gasóleo agrícola costaba en torno a 0,96 euros/litro antes del inicio de la guerra en Irán, y llegó a superar 1,60 euros/litro el día 20 de marzo.
Si miramos los abonos nitrogenados, los más utilizados en la cobertera del cereal en estas fechas, y nos fijamos en la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, llegó a costar 600 euros/tonelada (un 20% más que antes del inicio de la crisis de Oriente Medio).
Con estas subidas del gasóleo agrícola y de los fertilizantes, las OPAs calcularon que una explotación tipo en Castilla y León, con 150 hectáreas de secano, tendría un sobrecoste de 9.700 euros al año, 6.075 euros por la subida del gasóleo y 3.000 euros por el fertilizante.

Especulación
Por otro lado, las OPAs criticaban la especulación de las empresas distribuidoras de combustible y a los fabricantes de fertilizantes porque, según los datos de comercio exterior, España sólo recibe entre un 17 y un 25% del petróleo proveniente del estrecho de Ormuz; asimismo, la mayor parte del fertilizante nitrogenado que importa España viene del norte de África y de Rusia, es decir, tampoco pasa por el estrecho de Ormuz. Por ello, las organizaciones agrarias consideran que se está especulando con estos productos.
Posteriormente a las protestas, el 20 de marzo, el Gobierno anunció un Plan Integral de Respuesta a la Crisis provocada por la guerra en Irán, que ha aliviado un poco la situación, por ejemplo, bajando el gasóleo agrícola por debajo de 1,35 euros/litro.
No obstante, las OPAs consideran que las ayudas del Gobierno, aunque en parte son las que solicitaron por escrito, sólo cubren un tercio del sobrecoste de los insumos necesarios para el trabajo en el campo.
Los agricultores entienden que estas ayudas pueden aliviar temporalmente la crisis pero, si la guerra dura mucho, las subidas de precios harán inviable la rentabilidad de las explotaciones, y por eso piden incrementar las ayudas. Además, como seguro para la viabilidad del sector, las OPAs solicitan también la implicación financiera de la Junta de Castilla y León.
Veremos si la guerra en Irán acaba pronto o no, depende del inquilino de la Casa Blanca. En todo caso, la economía del mundo y, en particular, la del sector agrario está pendiente de él.